Recetas con boniato para esta temporada
Con la llegada del otoño, el boniato empieza a estar muy presente en nuestros mercados y cocinas. Su sabor ligeramente dulce y su textura tierna lo convierten en un ingrediente estupendo para preparar platos calentitos, guarniciones e incluso aperitivos. Si buscas recetas con boniato para esta época del año, aquí tienes varias ideas para disfrutarlo de formas diferentes.
Recetas de boniato al horno
Cuando bajan las temperaturas, apetecen platos calentitos y el horno se convierte en un gran aliado en la cocina. El boniato queda especialmente bien preparado de esta manera, así que te dejamos un par de ideas para incluirlo en tus comidas de otoño.
Boniatos rellenos de espinacas, champiñones y queso

Los boniatos rellenos son una buena alternativa para una comida o cena completa. En esta versión los acompañamos con espinacas y champiñones salteados, y terminamos con queso fundido.
Lava dos boniatos medianos, sécalos y córtalos por la mitad a lo largo. Colócalos en una bandeja de horno con la parte cortada hacia arriba, añade un poco de aceite de oliva virgen extra y hornéalos a 200 °C durante unos 35-45 minutos, hasta que estén tiernos.
Mientras se cocinan, limpia y corta 200 gramos de champiñones. Saltéalos en una sartén con un chorrito de AOVE y, cuando hayan perdido parte del agua, incorpora 150 gramos de espinacas frescas. Cocina unos minutos más y salpimienta al gusto.
Cuando los boniatos estén listos, retira parte de su pulpa con una cuchara, procurando dejar suficiente alrededor para que mantengan la forma. Mézclala con las verduras y vuelve a rellenar las mitades. Añade queso rallado por encima y gratina unos minutos, hasta que se funda. ¡Ya tienes la cena lista!
Pastel salado de boniato y verduras

Si te apetece preparar algo que puedas dejar hecho con antelación, este pastel salado es una buena opción. La combinación de boniato, calabacín y zanahoria queda jugosa y permite aprovechar las verduras que tengas en la nevera.
Pela dos boniatos medianos y córtalos en dados. Cuécelos en agua hasta que estén tiernos y escúrrelos bien. Mientras tanto, corta un calabacín y una zanahoria en trozos pequeños y sofríelos en una sartén con aceite de oliva virgen extra.
Aplasta el boniato con un tenedor y mézclalo con las verduras. Añade dos huevos batidos, 100 mililitros de leche y 60 gramos de queso rallado. Salpimienta y mezcla hasta conseguir una preparación homogénea.
Vierte la mezcla en un molde ligeramente engrasado con aceite y hornea a 180 °C durante unos 30-35 minutos, hasta que el pastel esté cuajado. Déjalo reposar unos minutos antes de desmoldar y cortar.
Recetas con boniato en freidora de aire
La freidora de aire se ha hecho un hueco en muchas cocinas porque permite preparar recetas más ligeras que las frituras tradicionales, con una textura dorada y crujiente. Si tienes una en casa, anímate a probar estas propuestas con boniato y un toque de aceite de oliva.
Chips de boniato crujientes

Las chips de boniato son un aperitivo fácil de preparar y una alternativa a las patatas fritas de siempre. Puedes servirlas solas o acompañarlas con una salsa casera.
Pela un boniato grande y córtalo en rodajas muy finas, procurando que tengan un grosor parecido para que se cocinen de manera uniforme. Déjalas unos minutos en agua fría y después sécalas muy bien con papel de cocina.
Colócalas en un bol y añade un poco de aceite de oliva virgen extra en spray, sal, pimienta y una pizca de pimentón dulce. Mezcla para repartir el aliño y coloca las rodajas en la cesta de la freidora sin amontonarlas.
Cocínalas a 160 °C durante unos 12-15 minutos, dándoles la vuelta a mitad de tiempo y vigilando el punto para que no se quemen. El tiempo puede variar según el grosor de las rodajas y el modelo de freidora, así que vigila la cocción para evitar que se quemen. Si es necesario, haz varias tandas. Déjalas enfriar unos minutos antes de servir: al perder calor, quedarán más crujientes.
Croquetas de boniato y queso

No hay picoteo que se resista a unas buenas croquetas. Estas tienen un toque diferente gracias al boniato, que aporta una textura suave y cremosa, y al queso, que les da todavía más sabor.
Cuece dos boniatos medianos pelados y troceados hasta que estén tiernos. Escúrrelos bien y aplástalos con un tenedor. Incorpora 80 gramos de queso rallado, una pizca de sal y pimienta, y mezcla hasta obtener una masa manejable. Déjala enfriar antes de formar las croquetas. Si al trabajarla ves que está demasiado blanda, añade un poco más de pan rallado hasta conseguir una textura que te permita darles forma.
Forma pequeñas croquetas, pásalas por huevo batido y después por pan rallado. Colócalas en la cesta de la freidora de aire, dejando espacio entre ellas, y pulveriza un poco de aceite de oliva con el spray por encima. Cocínalas a 200 °C durante unos 10-12 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción, hasta que estén doradas.
Sírvelas recién hechas, cuando todavía están calentitas y el queso mantiene su textura cremosa. ¡Seguro que más de uno repite!
Recetas con boniato a la sartén
A veces, con una sartén y unos pocos ingredientes es suficiente para preparar una comida rica y sin complicaciones. El boniato también tiene mucho que aportar en este tipo de elaboraciones, perfectas para esos días en los que buscas algo práctico para comer o cenar.
Tortilla de boniato y cebolla

¿Te apetece preparar una tortilla diferente para una comida informal, una cena o incluso para llevar en el táper? Prueba esta versión con boniato y cebolla. Es fácil de hacer y el resultado tiene un toque ligeramente dulce que queda muy bien.
Pela un boniato grande y córtalo en láminas finas. Pela también una cebolla y córtala en juliana. Calienta una sartén con aceite de oliva virgen extra y añade ambos ingredientes. Cocina a fuego medio-bajo, removiendo de vez en cuando, hasta que el boniato esté tierno y la cebolla bien pochada.
Escurre el exceso de aceite y mezcla las verduras con cuatro huevos batidos y una pizca de sal. Vierte la preparación en una sartén antiadherente con unas gotas de aceite y cuaja la tortilla por ambos lados, ajustando el tiempo según te guste más o menos hecha. Déjala reposar un momento antes de cortarla, ¡y a comer!
Boniato salteado con calabacín y garbanzos

Este salteado de boniato, calabacín y garbanzos es una buena opción para esos días en los que buscas algo rico, fácil de hacer y con ingredientes sencillos. Además, combina verduras y legumbres en un plato que puedes disfrutar tanto recién hecho como templado.
Pela un boniato mediano y córtalo en dados pequeños. Calienta una sartén amplia con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y cocínalo a fuego medio durante unos 10 minutos, removiendo para que se dore por todos los lados. Si ves que necesita más tiempo para ablandarse, añade un par de cucharadas de agua y tapa la sartén unos minutos.
Incorpora un calabacín cortado en dados y cocina durante otros 5-7 minutos. Añade 200 gramos de garbanzos cocidos y escurridos, una pizca de comino, sal y pimienta. Saltea todo junto unos minutos más y termina con perejil fresco picado. ¡Ya tienes una comida completa y muy fácil de preparar!
Recetas con boniato cocido
Si tienes boniato cocido, puedes utilizarlo como punto de partida para preparar otras recetas sin complicarte demasiado. Es una forma muy práctica de incorporarlo a tu cocina y aprovechar su textura suave en diferentes platos.
Puré de boniato cremoso

Si estás cansado del puré de patata de siempre, puedes probar a prepararlo con boniato: queda suave, tiene un ligero toque dulce y combina muy bien con carnes, pescados o verduras.
Pela dos boniatos medianos, córtalos en trozos y cuécelos en una olla con agua y una pizca de sal durante unos 15-20 minutos, hasta que estén blandos. Escúrrelos y pásalos a un recipiente.
Añade unos 50 mililitros de leche caliente y dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Tritura o aplasta con un tenedor hasta conseguir una textura cremosa. Ajusta la cantidad de leche si lo prefieres más ligero y termina con pimienta negra y una pizca de nuez moscada. ¡A disfrutar!
Hummus de boniato

El hummus admite muchas versiones y esta es una buena manera de darle un toque diferente al de garbanzos tradicional. El boniato aporta suavidad y un ligero dulzor, mientras que el limón, el ajo y el comino equilibran el conjunto.
Cuece un boniato mediano pelado y troceado hasta que esté tierno. Escúrrelo y deja que se temple. Después, colócalo en el vaso de la batidora junto con 200 gramos de garbanzos cocidos, el zumo de medio limón, una cucharada de tahini, medio diente de ajo y una pizca de comino.
Añade dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra y tritura hasta conseguir una crema homogénea. Si queda demasiado espesa, incorpora un poco de agua fría. Prueba y ajusta de sal y limón. Sirve con un hilo de AOVE por encima y acompaña con pan tostado o crudités. ¡Un picoteo perfecto!