Remolacha cocida: ideas para sacarle el máximo partido
Con la llegada del buen tiempo y los días más soleados, apetece disfrutar de platos frescos y fáciles de preparar. La remolacha cocida es perfecta para esto: lista para usar, dulce, jugosa y con un color que alegra cualquier plato.
En este post te contamos cómo sacarle el máximo partido para que tus comidas sean ligeras, nutritivas… ¡y llenas de color!
Beneficios de la remolacha cocida que debes conocer
Además de ser versátil y deliciosa, la remolacha cocida es un alimento lleno de nutrientes que te ayudan a sentirte bien y con energía.
- Fibra natural: cuida tu intestino y te da sensación de saciedad.
- Antioxidantes: protegen tus células y te ayudan a mantener la vitalidad durante el día.
- Vitaminas y minerales: folato, potasio, vitamina C y manganeso, ideales para recargar el cuerpo.
- Nitratos naturales: contribuyen a mantener la presión arterial bajo control.
Y lo mejor es que la cocción hace que sea más fácil de digerir, así que puedes incorporarla a tu dieta diaria sin complicaciones, ya sea en ensaladas, purés o acompañando otros platos ligeros.
Cómo cocer la remolacha paso a paso (con o sin piel)
Cocer remolacha es más fácil de lo que parece. Puedes hacerlo con piel para que conserve su color y nutrientes, o pelarla antes si quieres que quede lista para ensaladas y purés.
Paso a paso:
- Lava la remolacha bien bajo el grifo.
- Ponla en una olla con agua hasta cubrirla.
- Lleva a ebullición y baja el fuego. Cuece de 30 a 60 minutos según el tamaño y, pasado este tiempo, pincha con un tenedor: si entra fácil, ya la tienes.
- Deja enfriar, quita la piel (si no lo has hecho antes) y… ¡lista para usar!
También puedes cocinarla al vapor o asarla envuelta en papel de aluminio. Son dos maneras súper sencillas de conseguir un sabor un poco más intenso.
Cómo aliñar la remolacha cocida para el día a día
El sabor dulce de la remolacha cocida se lleva genial con aliños sencillos y frescos:
- Aceite de oliva virgen extra y limón o vinagre, lo básico que nunca falla.
- Hierbas frescas: perejil, eneldo o menta para un toque refrescante.
- Frutos secos: nueces o almendras para añadir textura y un puntito crujiente.
- Quesos: un poco de queso de cabra o ricotta combinan de lujo.
Cualquiera de estas opciones es perfecta para preparar una ensalada ligera o acompañar una cena rápida y saludable.
Cómo conservar la remolacha cocida correctamente
Si quieres tener remolacha lista para varias comidas y ahorrar tiempo en la cocina, es importante guardarla de forma adecuada para que mantenga su sabor, textura y color. Así siempre podrás añadirla a tus recetas sin preocuparte por que se estropee.
- En la nevera: guarda la remolacha cocida y pelada en un recipiente hermético. Dura de 4 a 5 días.
- Cruda y sin lavar: si la compras fresca, guárdala sin lavar en la zona de verduras del frigorífico para que dure más antes de cocerla.
- Congelación: también se puede congelar cortada o en cubos. Eso sí, puede perder un poco de textura al descongelar, así que mejor úsala en preparaciones donde no importe tanto la firmeza como sopas, purés o incluso batidos.
Recetas de remolacha cocida: ideas fáciles y ligeras
Como hemos visto, la remolacha cocida ya es deliciosa por sí sola: un simple aliño de aceite, limón y unas hierbas y tienes un plato lleno de sabor. Pero, si quieres darle un toque más especial, también puedes probar un par de recetas un poquito más elaboradas como las que te proponemos a continuación.
Gazpacho de remolacha

Pon 50 gramos de pan del día anterior a remojo en agua unos minutos. Luego, escurre y trocea 200 gramos de remolacha cocida. ¡Ojo! Ponte un delantal porque mancha muchísimo. Corta también un pimiento verde, previamente lavado y sin semillas, y media cebolla.
A continuación, introduce en el vaso de la batidora las verduras picadas, el pan escurrido, 50 mililitros de aceite de oliva virgen extra Hojiblanca, 50 mililitros de vinagre de Jerez y una pizca de sal. Tritura hasta que consigas una mezcla homogénea.
Pasa el gazpacho por el colador chino y ponlo en un recipiente de cristal bien tapado. Deja que refrigere unas 2 horas y, antes de servir, decora con un poco de cebollino y unos daditos de queso de Burgos.
Risotto de remolacha

Empieza rehogando en aceite de oliva virgen extra 2 remolachas cocidas, peladas y troceadas y un diente de ajo picado unos 5 minutos. Ralla 30 gramos de queso parmesano y corta otros 60 gramos en lascas.
Después, sofríe una cebolla picada y 60 gramos de mantequilla 10 minutos y, después vierte 50 mililitros de vino blanco. Cuando haya reducido, agrega 350 gramos de arroz arborio, saltéalo un minuto, y vierte 500 mililitros de caldo de verduras hirviendo. Cuece durante 16 minutos, añadiendo más caldo según sea necesario. A mitad de cocción, incorpora el puré de remolacha.
Por último, vierte 4 cucharadas de nata para cocinar y el queso rallado. Remueve para que se integre bien y decora con cebollino y las lascas de parmesano. ¡Buon appetito!
Bizcocho de remolacha

Vamos con un plato dulce para rematar. Lo primero que tienes que hacer es precalentar el horno a 180ºC. Mientras esperas, bate 250 gramos de azúcar moreno y 120 mililitros de aceite de oliva virgen extra Arbequina unos 2 minutos. Añade 3 huevos, 160 gramos de harina tamizada con 2 cucharaditas de levadura y 30 gramos de cacao en polvo. Mezcla bien y agrega 200 gramos de remolacha cocida rallada, una cucharada de café soluble, 3 cucharadas de leche de avena y 30 gramos de nueces picadas. Vuelve a mezclar bien.
Vierte la mezcla en un molde y hornea unos 50 minutos. Para saber si ya está hecho, introduce un palito: si sale seco es que ya está, si sale pegajoso déjalo unos minutos más.
Mientras esperas a que el bizcocho se enfríe, calienta 50 mililitros de nata y mézclala con 60 gramos de chocolate. Vierte sobre la tarta y cubre con frambuesas deshidratadas. ¡A disfrutar del postre!